Disculpen si molesto, pero... la verdad sea dicha me embolan las historias de vida, las películas que cuentan historias conmovedoras, con tristísimas historias, me recontra-embolan, sobre todo las películas argentinas con historias de vida y peor aún si dichas historias transcurren en villas.
Todo bien con todos, pero para historias de vida me alcanza con la propia.
A mi denme un pochoclo, una gaseosa y una película de acción o una comedia movida.
Las películas argentinas, o las francesas o, peor aún, las iraníes, que las vean los sesudos críticos y los "intelectuales". A mí dejenme comer mi pochoclo en paz.
Si realmente queremos historias de vida, podemos ir y ayudar con la gente que está en problemas, pero de verdad, no de discurso.
domingo, 13 de enero de 2008
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